Investigación

 

La misión primaria encomendada al Instituto de Investigaciones Química en su convenio de creación es la generación de conocimiento en el área de la química, mediante la investigación básica de excelencia y la interacción con otras áreas del saber, así como el establecimiento de relaciones con el entorno productivo que faciliten la transferencia de resultados.

Por otra parte, el IIQ persigue contribuir a la consolidación de Andalucía como referente de investigación química en el ámbito nacional e internacional, participar activamente en la formación de jóvenes investigadores y fomentar el interés de la sociedad en general y de los estudiantes en particular por la investigación. Esta declaración fundacional, refrendada en los correspondientes procesos de evaluación de planes estratégicos de centros e institutos del CSIC para los periodos 2005-2009 y 2010-2013, es intencionadamente amplia y al mismo tiempo exigente, evitando limitaciones temáticas que supongan un obstáculo a la creatividad o a la capacidad de respuesta a problemáticas que puedan identificarse como importantes en un momento dado.

Las investigaciones en el IIQ se han centrado en dos grandes áreas relacionadas con la mejora de la calidad de vida y con el desarrollo sostenible:

  • la Química para la salud y el bienestar, y
  • la Química para la mejora de nuestro entorno.

Dentro del campo de Química para la salud y el bienestar (línea de investigación de Química Orgánica y Biológica), se han establecido colaboraciones estrechas entre químicos del IIQ con físicos, farmacólogos, biólogos, bioquímicos, biofísicos y médicos en tres ejes de actuación principales: química y vida, química y nanotecnología, y química y nutrición. Este trabajo cooperativo permite diseñar nuevas moléculas para el control de procesos biológicos y patológicos, desarrollar biomateriales útiles en biomedicina y avanzar hacia una alimentación más saludable.

La línea sobre Química para la mejora de nuestro entorno (línea de investigación de Química Organometálica, catálisis homogénea y otras aplicaciones) se plantea aportar soluciones desde la química a los problemas tecnológicos y medioambientales que plantea nuestra sociedad. En tanto que la química orgánica está inspirada en los tipos de átomos y enlaces presentes en los seres vivos, la química organometálica, aunque no ajena a la vida –un ejemplo paradigmático es la hemoglobina– explora límites que van mucho más allá. La combinación de la química del carbono con la de los metales proporciona especies híbridas con propiedades difíciles de imaginar hace sólo unos años. De curiosidades de laboratorio, los compuestos organometálicos han pasado a ser imprescindibles para el desarrollo tecnológico, proporcionando múltiples ejemplos de cómo la investigación básica se traduce en progreso y este progreso puede hacerse sostenible. Transformaciones que en condiciones normales son altamente contaminantes o tienen importantes requerimientos energéticos pueden trasformarse en procesos rápidos, eficaces y respetuosos con el medioambiente en presencia de un catalizador organometálico.